En Estelí, hay nombres que se quedaron tatuados en la memoria colectiva. Uno de ellos es El Mesón, un restaurante y hotel que por casi cuatro décadas se convirtió en punto de referencia para locales, visitantes y viajeros.
Lo que muchos no saben es que detrás de esa historia hay un hombre que inició sin experiencia en gastronomía, sin capital grande y sin imaginar que su proyecto se convertiría en un ícono de la ciudad.
Hoy, José Augusto Barrantes Gutiérrez, fundador de Hotel El Mesón, comparte cómo nació este espacio y aclara algo que pocos conocen: el local nunca fue suyo.
"Bueno, yo me había independizado después de ser contador mercantil 25 años, se me ocurrió poner un equipo parlante, barata que se le llamaba antes, anduve perifoneando en la calle y tuve bastante éxito", recuerda Barrantes.
Era la década de los 80. En Estelí prácticamente no existían restaurantes formales, y el concepto de atención al cliente era algo que apenas empezaba a desarrollarse.
En medio de esa realidad, Barrantes encontró en un periódico un anuncio que cambiaría su vida: la venta de un restaurante llamado El Mesón, en Managua.
"Vimos un anuncio en un periódico que se vendía uno en Managua, fuimos, nos dirigimos y se llamaba El Mesón, nos salió bien porqué no teníamos que gastar en rótulo, porqué ya estaba el rótulo grande, los menús y muchas cosas, compramos todas las mesas, las cocinas", relata el empresario esteliano.
El 8 de abril de 1982 abrió sus puertas El Mesón en el corazón de Estelí. El éxito fue inmediato. Bastaron solo seis días para que la demanda superara la capacidad del pequeño equipo. Lo que empezó como un restaurante improvisado, pronto se transformó en una oportunidad aún mayor.
Barrantes cuenta que El Mesón "era restaurante en un principio y había una habitación desocupada, un día apareció un matrimonio belga preguntando por hospedaje, en ese tiempo casi no habían hospedajes en Estelí, entonces había una cama en esa habitación y la rentamos, al día siguiente vino otra persona, después otra y vimos la posibilidad de ampliar, la casa donde estaba El Mesón tenía varios cuartos y así pasamos de uno a tener 12 habitaciones".
Don Augusto Barrantes rentó el local por más de 40 años. Foto: Dayana González/Radio ABC StereoDurante décadas, El Mesón se convirtió en referencia obligada para viajeros, turistas, artistas, comerciantes y para la propia gente de Estelí. El nombre era sinónimo de buena atención, estabilidad y tradición. Pero tras casi cuarenta años de operación, llegó el cierre, en julio de 2020.
"Muchos me preguntan qué sentí cuando cerré El Mesón, la verdad no sentí nada, más bien me sentí como liberado, trabajé 25 años de contador y 40 y pico de años en esto, era toda una vida", reflexiona Barrantes.
Un local rentado, un legado para siempre
Aquí viene uno de los puntos más importantes de esta historia. Aunque muchos pensaban que el local donde operó El Mesón era propiedad de don Augusto Barrantes, la realidad es que él nunca fue dueño de la propiedad.
Pagó renta durante 43 años, cuando intentó comprar no se lo vendieron y cuando finalmente se lo ofrecieron, ya no tenía interés de compra. Tras el fallecimiento de la dueña, los herederos decidieron vender la propiedad, y ahora el lugar está siendo reconstruido para un nuevo proyecto.
"Gente me pregunta: 'Don Augusto, ¿en cuánto le vendió?', pero no, la casa nunca fue mía yo la renté, pagué la renta, los dueños fallecieron, los herederos la vendieron", aclara Barrantes.
Aunque El Mesón cerró, José Augusto Barrantes Gutiérrez no se detuvo. Su Agencia de Viajes Tisey sigue funcionando en un local más amplio y moderno. Además, ahora dedica su tiempo a recorrer Nicaragua y a su nueva faceta como historiador.
"Me siento orgulloso de haber hecho estos dos nombres: El Mesón y Agencia de Viajes Tisey, me siento contento de lo que he hecho, lo que hago y lo que soy, ahora sigo haciendo otras cosas, he sido historiador, he hecho muchas cosas interesantes, sostiene Barrantes.
La historia de Hotel El Mesón es la historia de un hombre que empezó desde cero, que creyó en la idea de servir y de trabajar con esmero y constancia. Un lugar que marcó a generaciones y un nombre que aún vive en la memoria de Estelí. Porque, como dice su fundador: "El Mesón es El Mesón".
Con imágenes de lo que fue y lo que ahora se construye en este lugar, queda el recuerdo de un legado que difícilmente se borrará de la memoria colectiva de los estelianos.