Desde hace 11 años, el segundo lunes de cada mes de febrero se conmemora el Día Internacional de la Epilepsia, un evento que busca educar a las personas de todo el mundo sobre esta patología neuronal que sufren aproximadamente 65 millones de habitantes del planeta.
En Nicaragua, datos del Mapa de la Salud, del MINSA, reflejan que los casos de esta condición incrementaron considerablemente del 2020 al 2023, sin embargo, en el 2024 la cantidad de pacientes tuvo una pequeña disminución.
En el 2020 se registraron 29,761 casos y en el 2023 hubo 42,155 pacientes, mientras que en en el 2024 el número de personas afectadas disminuyó a 41,932, aún así, sigue siendo una cifra que supera en gran medida la del 2020. Este padecimiento ocupa el sexto lugar de las principales enfermedades crónicas del país.
"La epilepsia es un trastorno cerebral en el cual una persona tiene convulsiones repetidas durante un tiempo. Las convulsiones son episodios de actividad eléctrica descontrolada y anormal de las neuronas que puede causar cambios en la atención o el comportamiento, como movimientos corporales", detalla Medline Plus.
La gran cantidad de pacientes confirma la importancia de fortalecer la información sobre cómo actuar de manera correcta ante una crisis epiléptica, así como promover una atención médica oportuna.
La neuróloga Roxana Matus Mayorga, de la ciudad de Managua, explicó que las crisis epilépticas suelen presentarse de forma espontánea y que, en algunos casos, los pacientes pueden experimentar una señal previa que les permite buscar un lugar seguro antes de perder la conciencia o presentar movimientos involuntarios.
La especialista destacó que uno de los puntos más importantes es mantener la calma, tanto por parte del paciente como de quienes lo acompañan, ya que estos episodios suelen durar pocos segundos y se resuelven por sí solos.
Como recomendaciones, la especialista indicó que no debe introducirse ningún objeto ni dedos en la boca del paciente, ni intentar sujetarlo o limitar sus movimientos, porque estas acciones pueden causarle lesiones. Lo adecuado es retirar objetos peligrosos alrededor, proteger su integridad y esperar a que el episodio finalice.
"Es necesario llamar a emergencias cuando la crisis se prolonga, o cuando el paciente tiene más de una crisis sin recuperación entre una crisis y otra", aconsejó la neuróloga Roxana Matus.
También explicó que "luego que ha terminado una crisis, siempre guardando la calma, es explicarle qué pasó, decirle que tuvo una crisis, preguntarle cómo se siente, tratar de orientarle sobre el lugar donde se encuentra, la fecha y la hora. Tratar de que el paciente pueda volver en sí lo más rápido posible y pueda saber dónde está ubicado".