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La fe que camina: cientos de feligreses peregrinan hacia El Sauce

Cada 15 de enero, cientos de feligreses emprenden largas caminatas hacia El Sauce, en León, para rendir tributo al Cristo Negro, también conocido como el Señor de Los Milagros. En cada peregrino, hay una historia que guarda fe y esperanza.

Peregrinos se dirigen a la celebración principal del Señor de Los Milagros. Foto: Byron Altamirano/Radio ABC Stereo
Peregrinos se dirigen a la celebración principal del Señor de Los Milagros. Foto: Byron Altamirano/Radio ABC Stereo

Colaborador Byron Altamirano
15-Enero-2026
León-Nicaragua

Cada año, cuando llega el mes de enero, miles de feligreses de Centroamérica se preparan para rendirle tributo al Cristo Negro, una escultura de Jesús Crucificado, que fue elaborada con madera de cedro oscuro en 1954, por el escultor Quirio Cataño, a petición de Fray Cristóbal de Morales, para que fuera adorado por los indios chortíes del municipio de Esquipulas en Guatemala.

Según la historia, la escultura del Cristo fue tomando una tonalidad de color oscuro debido a la acumulación de humo y grasa de velas e incienso a lo largo del tiempo. Fue en 1723 cuando una réplica del Cristo Negro llegó procedente de Guatemala al valle del Guayabal, hoy conocido como El Sauce. Desde esa época, la imagen permanece en este municipio de León, Nicaragua.

Actualmente el Cristo es llamado Señor de Los Milagros por los sauceños, y cada 15 de enero atrae a cientos de peregrinos de varios departamentos de Nicaragua. Santos Vallejo Cruz, es uno de ellos, lleva 15 años de visitar el Santuario recorriendo varios kilómetros a pie desde Santa María de Pantasma, Jinotega.

“El Señor de Esquipulas ha concebido muchos milagros a nuestra familia. Durante el periodo de guerra, le pedí por mi padre para que no le pasara nada malo y él la libró, recuerdo que una vez me apliqué un remedio en la cara y había perdido parcialmente la visión, le rogué a él y me devolvió la vista”, afirmó.

Santos cuenta que el martes 13 de enero salió a las 8 de la mañana desde Pantasma, a pesar del cansancio por los kilómetros recorridos, la brisa y el sol intenso, la fe y el deseo de cumplir con su promesa hacen que el camino sea más llevadero.

Con dolor en las rodillas y ampollas en las plantas de sus pies, así termina el recorrido Josefina Ruiz, de 60 años de edad, cada vez que viaja de Santa María de Pantasma hacia El Sauce, asegurando que en cada tramo de camino viene en constante oración y pidiéndole fuerzas al Señor de Esquipulas.

“Tengo 30 años de visitar el Santuario del Señor de Esquipulas, esto lo hago porque él me ha concedido muchos milagros durante todo este tiempo, este año le he pedido por la salud de una sobrina, quien tiene la enfermedad de lupus, pero estoy segura que el Señor la va a curar. Cada año le pido que me aumente la fe y me dé salud para hacer esta peregrinación”, aseguró Josefina.

Osmani Vallejo Cruz, un adolescente originario de Jinotega, hace tres años le ofreció una romería al Señor de Esquipulas, a cambio de recibir la sanación de su padre, a quien le dio un derrame cerebral, y asegura que fue el Cristo quien le hizo el milagro, por lo que ahora año con año le cumple la promesa.

“A mi papá le dio un derrame cerebral hace mucho tiempo, entonces le prometí al Señor de Esquipulas venir todos los años aquí y gracias a Dios me lo sanó. Él se merece todo este sacrificio que hago y espero seguirle cumpliendo por muchos años”, indicó.

Esta es parte de la historia que queda marcada año con año con cada gota de sudor que cae de la frente de los peregrinos en el camino, en cada pendiente se escuchan risas y oraciones, de las que en muchas ocasiones solo el sol y las estrellas son testigos, pero esta es la fe pura que el Señor de los Milagros transmite a muchos nicaragüenses.


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