Durante años, el trabajo de muchos técnicos automotrices se quedaba dentro del taller. Entre motores, cables y pantallas, el esfuerzo diario pasaba desapercibido para la mayoría. Hoy, gracias a las redes sociales, esa realidad ha cambiado.
Compartir lo que uno hace ya no es complicado, y para algunos, se ha convertido en una forma de crecer, enseñar y conectar con la gente.
Esta es la historia de Arlis Ulises Vanegas, especialista en diagnóstico automotriz computarizado, quien decidió abrir las puertas de su taller ARLIS AUTOSHOP, en Ocotal, Nueva Segovia, para mostrar su trabajo más allá de las paredes.
"Desde pequeño he sido travieso, la electrónica ha sido mi pasión desde mi niñez, lo que me llevó a estudiar en algún momento por correspondencia, en aquel tiempo que era difícil acceder a una carrera en electrónica, luego con la ayuda del Dr. Acris tuve mi primer carro y ese vehículo venía con su computadora en mal estado, así que fue la primera computadora que reparé y me enfoqué en la electrónica automotriz", cuenta Arlis.
Como muchos emprendedores, el camino no fue sencillo. Los primeros pasos estuvieron llenos de retos, aprendizaje constante y la necesidad de salir adelante con esfuerzo propio.
"En mi negocio, bendito sea Dios, siempre habíamos tenido trabajo pero con las redes sociales ha sido un montón de trabajo más de todas partes de Nicaragua e incluso de Honduras y Costa Rica", comentó este experto automotriz.
Con el paso del tiempo, surgió una idea que marcaría un antes y un después. En una época donde las redes sociales facilitan mostrar lo que uno hace, decidió compartir su trabajo, para enseñar y explicar lo que ocurre detrás de cada diagnóstico.
"Son herramientas que todos tenemos a mano y pocos las sabemos aprovechar, pero las redes sociales son muy importantes, me han permitido darme a conocer en muchos lugares", reflexiona Arlis.
La historia de Arlis Ulises Vanegas nos recuerda que el trabajo bien hecho también puede inspirar, educar y abrir nuevas oportunidades. Porque detrás de cada publicación hay esfuerzo real, y detrás de cada oficio, una historia que merece ser contada.