Cada 8 de marzo, el mundo recuerda la lucha y el valor de
las mujeres. Sin embargo, más allá de la fecha, existen historias que se
construyen todos los días dentro de los hogares, donde muchas de ellas dedican
gran parte de su vida al cuidado de sus familias.
Las labores domésticas forman parte de la rutina diaria de
muchas mujeres. Aunque suelen pasar desapercibidas, requieren tiempo, energía y
una dedicación constante para mantener en funcionamiento el hogar y garantizar
el bienestar familiar.
En la comunidad Los Hatillos, en el municipio de Pueblo
Nuevo, departamento de Estelí, varias mujeres coinciden en que sacar adelante una familia
significa ser las primeras en levantarse y las últimas en acostarse. Son
labores silenciosas que pocas veces se visibilizan, pero fundamentales.
Una de ellas es Ana Flores, madre de dos niñas de 10 y 4
años, quien combina el cuidado de su hogar con distintas responsabilidades
cotidianas que forman parte de la dinámica familiar en la zona rural.
“Desde temprano estoy pendiente de mis dos niñas, de la comida y de mantener todo en orden. A veces también acompaño a mi esposo al campo, a traer leña y cuidar los animales. Es un trabajo duro, pero que casi no se reconoce. Todo lo hacemos con amor y cariño”, expresó Flores.

Desde temprano, las amas de casa en la zona rural apoyan en el hogar y también en el campo. Foto: Francis Morales/Radio ABC Stereo
Por otro lado, algunas mujeres han buscado alternativas para
generar ingresos desde casa. Tal es el caso de María José Morales, quien
decidió iniciar un pequeño emprendimiento uñas, actividad que le permite
aportar a la economía familiar mientras permanece cerca de su hija.
“Es un trabajo que hago con mucho amor. Me gusta atender a
mis clientas y verlas contentas con mi trabajo. Además, así puedo estar
pendiente de mi hija y de mi hogar, mientras hago algo que me apasiona”,
compartió Morales.
No obstante, no todas han tenido la misma oportunidad. Dina
González considera que muchas mujeres desearían contar con un trabajo propio,
pero las responsabilidades del hogar y el cuidado de la familia limitan esas
posibilidades.
“Cada día intento iniciar con ánimos para atender a mi
familia. A veces hay personas que piensan que quedarse en casa no es un
trabajo, pero mantener un hogar es una gran responsabilidad. A mí también me
gustaría tener un trabajo para poder ganar mi propio dinero, pero ser ama de
casa requiere mucho tiempo y esfuerzo”, expresó.
Finalmente, Dina González le envió un mensaje a esas amas de
casa que sostienen sus hogares: “El mensaje que les doy es que sigan adelante
con fe en Dios, porque el trabajo que hacemos a diario en el hogar también
tiene mucho valor”.
Las experiencias de estas pobladoras reflejan una realidad compartida por muchas mujeres en zonas rurales y también en las ciudades, donde el trabajo dentro del hogar, aunque pocas veces reconocido, continúa siendo una pieza clave para el bienestar de sus familias y el desarrollo de la comunidad.
Nota elaborada por Francis Morales.